La Casa Amarilla: Una esquina donde Cartagena guarda sus historias

Artículo y Fotografías. @GrupoBalumi - 10/10/2026
Entre callejones, balcones y paredes que han visto pasar generaciones, hay una casa amarilla que no necesita levantar la voz para llamar la atención. Está en una esquina del Centro Histórico de Cartagena, allí donde cada calle tiene un cuento y cada fachada parece guardar un secreto.
En Cartagena uno no camina solamente para llegar a un destino; también camina para encontrarse con la historia. Y si de descubrir rincones con encanto se trata, la Casa Amarilla nos invita a mirar más allá de su color y a preguntarnos qué historias se esconden entre sus paredes.
Por estos lados, las calles no siempre se conocen por el nombre que aparece en los mapas. Muchas conservan los nombres que la gente les fue dando con el paso de los años, alimentados por personajes, árboles, costumbres y leyendas que se quedaron viviendo en la memoria popular.

Por ejemplo, está la Calle Cochera del Hobo, cuyo nombre colonial original era Calle de Nuestra Señora del Socorro. Sobre su nombre actual existen dos versiones: una cuenta que allí vivía, en el siglo XVII, un reconocido cirujano de apellido Hobo, quien tenía su propia cochera. La otra habla de un gran árbol de hobo o jobo que servía como punto de referencia para guardar los carruajes.
Y como si fuera poco, también está la Calle del Santísimo, donde una antigua leyenda cuenta que dos caballeros se enfrentaban a espada en plena noche. La pelea iba tomando un rumbo peligroso, hasta que pasó un sacerdote llevando el Santísimo Sacramento para atender a un enfermo. Al verlo, los hombres detuvieron el combate y se arrodillaron en señal de respeto. Desde entonces, según la tradición popular, aquel episodio quedó ligado al nombre de la calle.
Historias como estas nos recuerdan que Cartagena no solo se cuenta desde sus grandes plazas, sus murallas y sus monumentos. También se descubre en sus esquinas, en sus casas antiguas y en esos detalles que muchas veces pasan inadvertidos para el caminante apurado.
Muy cerca de esta esquina se encuentra la iglesia de Santo Toribio, una joya religiosa cuya construcción se remonta al siglo XVII. Este templo conserva una historia que todavía sorprende a propios y visitantes: durante el ataque del barón de Pointis a Cartagena, en 1697, una bala de cañón atravesó el techo mientras se celebraba la misa y cayó sobre el altar sin explotar.
Una escena que parece sacada de una película, pero que forma parte de la memoria histórica de la ciudad.
Y si de buen comer se trata, en los alrededores también hay motivos de sobra para quedarse. La gastronomía cartagenera se hace sentir con sus pescados, mariscos y ceviches, esos sabores frescos que saben a mar, a brisa y a Caribe.
Artículo y Fotografía. @GrupoBalumi
Por las calles que inspiraron a Gabo
Pero esta zona no solo alimenta el cuerpo; también despierta la imaginación. Cartagena fue una fuente de inspiración para Gabriel García Márquez, nuestro Nobel de Literatura, quien encontró en sus calles, personajes y costumbres parte de ese universo mágico que llevó a sus libros.
En este sector se respira algo de aquella atmósfera literaria de El amor en los tiempos del cólera, una historia donde el amor, la espera y el paso del tiempo se mezclan con el espíritu del Caribe.
Por eso, visitar la Casa Amarilla y sus alrededores es mucho más que detenerse frente a una fachada bonita. Es darse la oportunidad de caminar sin afán, descubrir detalles, escuchar historias y disfrutar de una ciudad que tiene el don de enamorar a quien la visita.


Artículo y Fotografías. @GrupoBalumi